HOY SE CUMPLEN CUARENTA AÑOS DE
“LA MASACRE DE TRELEW”

 

22 de agosto de 2012

Un grupo de 25 presos políticos detenidos en el penal de Rawson, provincia de Chubut, protagonizaron una fuga el día 16 de agosto de 1972. Seis de ellos lograron huir en avión a Chile y 19 se entregaron en el aeropuerto de Trelew, después de hacer declaraciones ante los medios de comunicación y con la garantía del juez Godoy. En lugar de devolverlos al penal de Rawson, fueron trasladados en un colectivo a la Base Aeronaval Almirante Zar de Trelew.
El 17 de agosto, el Partido Justicialista envió un telegrama al Presidente de la Nación, General Alejandro A. Lanusse, exigiendo respeto por las vidas de los detenidos.
Una semana después, el 22 de agosto a las 3.30 de la madrugada, fueron sacados de sus celdas y fusilados. De los muertos, nueve tenían tiro de gracia y otros siete fallecieron en la enfermería por abandono. Tres sobrevivientes declararon lo sucedido: Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar. El gobierno justificaba la masacre diciendo que los detenidos habían intentado fugarse y que se había producido un tiroteo con la consecuencia de la muerte de 16 presos y ninguna baja de parte de los marinos.
El 5 de septiembre de 1972, el entonces capitán de navío Horacio Mayorga en la misma Base Aeronaval Almirante Zar, dijo frente a todo el personal de esa dependencia: “Lo hecho bien hecho está. Se hizo lo que se tenía que hacer. No hay que disculparse porque no hay culpa. La muerte está en el plan de Dios no para castigo sino para la reflexión de muchos”.
Los cuerpos de los asesinados fueron entregados a sus familiares en cajones cerrados y distribuidos a Santa Fé, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y a la Capital Federal para ser velados.
En el local del Partido Justicialista de Avda. La Plata se instaló la capilla ardiente y allí fueron trasladados tres de los cuerpos. Los familiares hicieron abrir los ataúdes y se labraron actas en las que constaba que todos tenían tiros de remate. A la mañana siguiente, la policía cargó con caballos, perros y tanquetas contra la puerta del local, reprimiendo a los golpes y con camiones hidrantes a los familiares y amigos que habían ido a despedir los restos de los fusilados. Lo mismo sucedió en la sede del Partido Justicialista de Córdoba.
Los tres sobrevivientes, Camps, Berger y Haidar, integran el listado de detenidos-desaparecidos de la dictadura del 76.
Toda esta impunidad llegó a su fin este año cuando el 7 de mayo comenzó el juicio por la Masacre de Trelew, a cargo del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia que se desarrolla en el teatro José Hernández de la ciudad de Rawson. En este histórico proceso están imputados Rubén Paccagnini, Luis Sosa, Emilio Del Real, Carlos Marandino y Jorge Bautista. La causa es impulsada por la Secretaría de Derechos Humanos y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Dos de los acusados no estarán presentes: Alberto Mayorga, quien fue apartado por razones de salud, y Roberto Bravo, a quien Estados Unidos favoreció al negar la extradición a Argentina.
Se espera que para el próximo mes de octubre de este año, haya sentencia para los asesinos.
A cuarenta años de los fusilamientos, tenemos el orgullo de decir que los asesinatos no quedarán impunes.
SERÁ JUSTICIA.