Palabras de su excelencia Masashi Mizukami, embajador del Japón en Argentina,
al cumplirse el primer aniversario del terremoto que devastó al Japón

El pasado 26 de marzo, el señor embajador de Japón conmemoró la tragedia que azotó a su pueblo el 11 de marzo de 2011, cuando el denominado terremoto de la Costa Pacífico y su posterior tsunami, en solamente seis minutos, produjeron más de quince mil muertos, cerca de cuatro mil desaparecidos y casi cinco mil heridos.
Ante un nutrido conglomerado de la colectividad japonesa, autoridades políticas, ex presidentes de la República, ex diputados nacionales, periodistas y amigos del pueblo del Japón, así como de miembros de su representación diplomática en nuestro país, el honorable Embajador Mizukami, hizo mención, en dos oportunidades, a nuestra  inolvidable Evita,   la Sra. Eva Perón y resaltó la actitud del capitán de un barco mercante argentino que enarboló la bandera japonesa al entrar al puerto, actitud absolutamente prohibida por las potencias aliadas.
Sus palabras de reconocimiento a la Fundación Eva Perón, a Evita y a la Argentina fueron tan conmovedoras que solicité permiso –y me fue otorgado- para publicar el discurso del señor Mizukami en nuestra página.
Con la autorización de su excelencia el señor Embajador, ponemos al alcance de nuestros lectores, las expresiones de quien representa a un pueblo tan sufrido, hacia el gobierno del general Perón, que nos llenaron, no sólo de emoción, sino también de orgullo.
También, aprovechamos esta oportunidad para agradecer al señor embajador de Japón su recuerdo que hace justicia a un gobierno que siempre estuvo atento a las necesidades de todos los pueblos del mundo.

LORENZO A. PEPE
Diputado de la Nación (m.c)
Secretario General
Ad-Honorem

 

Palabras de Mizukami Taishi en la recepción de agradecimiento a quienes se solidarizaron con Japón ante el Gran Terremoto del Este del 11 de marzo de 2011 - Lunes 26/03/12 19:30, residencia

 

Estimados invitados:

Buenas noches a todos. Hace apenas un mes que llegué a este hermoso y querido país para asumir funciones como embajador y ésta es la primera vez que me dirijo a un público tan distinguido y numeroso. Me conmueve profundamente que hayan venido a acompañarnos en una ocasión tan significativa para nosotros y les agradezco de todo corazón su valiosa presencia.
Hace un año, la región noreste de Japón llamada Tohoku se vio brutalmente sacudida por un terremoto y tsunami que provocaron miles de pérdidas humanas y enormes daños materiales, además del accidente ocurrido en la Planta Nuclear de Fukushima. La fisonomía de mi país en esa región se modificó totalmente: comunidades enteras fueron arrasadas en tan sólo instantes, dejando al Pueblo Japonés sumido en la más honda tristeza y desolación.

Sin embargo, poco después del impacto inicial y desde el dolor más profundo, el espíritu virtuoso de nuestro Pueblo resurgió intacto. Y ello fue posible, más que a ninguna otra cosa, debido a que todos los países de mundo que hoy están aquí representados, incluida la Argentina por supuesto, nos ofrecieron su ayuda incondicional. Así, no nos dejaron sentirnos solos en la ardua tarea de la reconstrucción y el renacimiento de nuestro país. Sinceramente les digo que, de no haber sido por su presencia y apoyo constantes, otra habría sido la historia para nosotros.
A un mes de la tragedia, el 11 de abril, el Canciller Timerman visitó Japón para expresarnos sus condolencias y ofrecernos la solidaridad del Gobierno y el Pueblo argentinos. Como Director General de la región en la Cancillería Japonesa, tuve oportunidad de participar en la reunión bilateral entre el Canciller Timerman y su par japonés Matsumoto y me impresionó mucho la conversación tan cálida que mantuvieron. A un año del desastre, quiero agradecer de todo corazón al Gobierno y al Pueblo de la Argentina por las incontables muestras de afecto y solidaridad hacia nosotros.


Justamente el 10 de marzo pasado se transmitió en la televisión japonesa un programa sobre las relaciones de amistad entre nuestros países, que fue visto por varios millones de japoneses. En él se mencionaba que en los 114 años de amistad que unen a nuestros pueblos, la Argentina brindó ayuda al Japón en varias ocasiones. Una de ellas tuvo lugar justo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Pueblo Japonés sufría hambre y miseria. La Primera Dama de Argentina, la Sra. Eva Perón, a través de la Fundación Eva Perón, dispuso el envío a mi país de dos buques cargados de alimentos y ropa, uno en 1949 y otro en 1950. Lo que es más, este último buque, al entrar al puerto de Yokohama y como símbolo de la amistad incondicional entre nuestros países, enarboló la bandera japonesa. Esto estaba prohibido pero el capitán lo hizo de todos modos alegando que el buque no estaba sometido a ninguna jurisdicción que no fuera la de Argentina. Así, al ver su propia bandera desplegada, los japoneses sintieron la fuerza y el coraje que necesitaban para salir adelante en la adversidad. Quizá sea difícil imaginar cuánto significó para nosotros el envío de estos buques por parte de la Sra. Eva Perón y el noble y valiente acto de la Argentina al izar nuestra bandera, pero yo les aseguro que los japoneses guardaremos este recuerdo por siempre grabado a fuego en nuestra memoria.


Después de medio siglo, un desastre natural puso a prueba otra vez la amistad entre nuestros pueblos y los argentinos la honraron una vez más con su enorme cariño, aliento y solidaridad hacia nosotros. Por eso, no me canso de expresarles mi más profundo y sincero agradecimiento. Hoy exhibimos varios dibujos, fotografías y videos sobre la invaluable ayuda que ustedes nos brindaron y sobre los esfuerzos realizados en nuestro amado país, Japón, en pos de su reconstrucción y renacimiento. Los invito a verlos y compartir con nosotros esta parte de nuestra historia. Pero antes, permítanme expresar una vez más mis sentidas condolencias a los sobrevivientes y familiares de las víctimas del 11 de marzo de 2011 y proponerles un minuto de silencio en memoria de las víctimas fatales de la tragedia.